Cernichov
Cernichov | “Cernichov” | Cathedral Transmissions | 2020
Fragmentos que se envuelven en una niebla de misterio. En esta primera entrega del dúo proveniente de Buenos Aires, nos encontramos con una combinación de sonidos granulados de radiofrecuencia, tratamiento de cinta e instrumentaciones que desaparecen cuando se ha logrado escasamente captarlas. Es un álbum que se mueve y se dispersa en el ambiente, como una niebla sobre la cordillera.
Los detalles se escapan si no se escucha con atención. Aunque pueda parecer oscuro, hay una belleza bastante sutil y profunda que emana de estas composiciones, las que se desarrollan como líneas fantasmas que atraviesan los sistemas nerviosos, tanto natural como artificial. Al final de cada tema, queda la sensación de haber apenas alcanzado a ver algo importante que estaba allí, y luego se fue. En este juego de percepción fragmentaria, Cernichov construye una atmósfera difícil de encasillar en un género.
El diseño también es fundamental en esta entrega. Presenta detalles constructivos a partir del collage y una estética visual que se funde con el contenido sonoro. Este no es solamente un disco para escuchar: es también una pieza para observar detenidamente, en especial considerando que fue publicado en cassette. Como todas las ediciones de Cathedral Transmissions, tiene una impronta artesanal por todos sus costados.
¿Cuál fue el enfoque central que buscaban desarrollar en este primer disco?
Queríamos capturar la esencia de lo que veníamos investigando como lenguaje sonoro: un cruce entre ruido, fallas electrónicas, fragmentos de grabaciones y una idea de atmósfera general envolvente, como una sensación más que temas terminados.
¿Cómo fue el proceso de grabación?
Trabajamos entre sesiones en estudio y material recogido por separado. Después lo unificamos con mucha edición a cinta, utilizando bucles, distorsión análoga y grabadoras de cinta funcionando en loop. Eso permitió que varias capas se superpusieran y generaran texturas que luego fuimos manipulando digitalmente con máximo cuidado de mantener un carácter no pulido.
¿Cómo es grabar a cuatro manos?
Hay una improvisación contenida porque nos conocemos mucho, pero también está la intención de generar una especie de organismo sonoro común. A veces uno parte una línea, el otro suma elementos, y luego eso se transforma hasta que pierde su forma original. Es algo bastante intuitivo.
¿En qué influencias musicales se apoyaron para armar esta propuesta?
Escuchamos mucha música concreta, algo de ambient oscuro, improvisación libre, cosas de sello Touch Records, algunos proyectos argentinos experimentales. No hay una sola línea directa, pero sí nos interesa ese tipo de material que no busca complacer, sino que pone al oyente en una posición de apertura.
