Rapoon

Robin Storey inició su trayectoria en 1977 como artista visual. En 1980, se convirtió en miembro fundador del influyente grupo industrial :zoviet*france:, junto a Ben Ponton y Peter Jensen, todos de Newcastle upon Tyne, Reino Unido.
Tras 12 años y 17 álbumes con el colectivo, Storey emprendió en 1992 su carrera en solitario bajo el pseudónimo Rapoon. Desde entonces, se ha consolidado como uno de los máximos referentes de la música ethno-ambient, caracterizada por atmósferas hipnóticas y percusiones con influencias orientales, loops y drones elementos presentes en su prolífica discografía de más de 140 lanzamientos.
Sus trabajos como artista visual, escritor y músico han sido incluido en producciones cinematográficas y televisivas independientes. Asimismo, Storey ha incursionado en el ámbito de las instalaciones sonoras, el arte conceptual contemporáneo y las producciones de danza.
Descubrí la música de Rapoon a principios de los 90, mientras conducía el programa radial “Música Marginal”. Años más tarde, al lanzar el fanzine homónimo (Incluye entrevista a Rapoon. Revisa banner de «Música Marginal», o el buscador), tuve la oportunidad de contactar al músico, productor y crítico neerlandés Frans de Waard. Fue él quien me entregó personalmente varios discos —entre ellos el emblemático “Fallen Gods” (Staalplaat, 1994)— en los cuarteles generales de la legendaria tienda de discos y sello Staalplaat, en Amsterdam.
Por aquella época, exploré a otros artistas con una sensibilidad similar, como Hybrids (Rapoon y Frans de Waard), Alio Die, Vidna Obmana y O Yuki Conjugate. Todos ellos transformaron mi percepción musical con una propuesta donde lo primitivo se funde magistralmente con la electrónica experimental.
Editado el 12 de marzo de 2026 por el sello italiano Unexplained Sounds Group, «Grain Of Light» se compone de ocho piezas que exploran la profundidad de las ragas indias. A través de una hipnótica amalgama de sitar, tabla, flauta y loops, el álbum despliega paisajes sonoros de una naturaleza infinita.
Este nuevo álbum nos sumerge en un mundo de misterio y voces etéreas que se desvanecen en la lejanía, induciendo un estado de trance donde la imaginación vuela sin límites. En «A white wall», la flauta procesada recorre un sendero sinuoso e infinito, mientras que «A lost conversation» despliega el sonido más puro de Rapoon a través de capas de tablas hipnóticas.
En «Sunlight in dark places» emerge la cítara, instrumento que Storey aborda de forma no tradicional, utilizándolo como una herramienta de textura para modelar estados meditativos. «Another possible way» destaca por sus melodías evocadoras, mientras que «Remembered particles» ofrece matices más próximos al ambient de estructuras clásicas. Por su parte, «A slow sea» se sostiene sobre un mar de drones que se sumergen en las profundidades con un vaivén fluido y envolvente. Finalmente, «Timeless» cierra el álbum con un despliegue seductor de cítara, arropado por pulsos rítmicos más marcados y bellos lienzos ambientales.
La música de Rapoon es como situarse en la cima de una montaña para contemplar un vasto paisaje; una experiencia que nos sobrecoge por su inmensidad y belleza, evocando una calma casi hipnótica.

Robin Storey began his career in 1977 as a visual artist. In 1980, he co-founded the influential industrial collective :zoviet*france: alongside Ben Ponton and Peter Jensen, all based in Newcastle upon Tyne, UK.
After 12 years and 17 albums with the collective, Storey launched his solo career in 1992 under the moniker Rapoon. He has since emerged as a leading figure in ethno-ambient music, blending hypnotic soundscapes with Middle Eastern percussion, loops and drones—a signature style maintained across his prolific discography of over 140 releases.
His multidisciplinary work as a visual artist, writer, and musician has been featured in various independent film and television productions. Beyond recorded media, Storey has ventured into sound installations, contemporary conceptual art, and collaborative dance projects.
I first encountered the music of Rapoon in the early 1990s while hosting the radio program ‘Música Marginal.’ Years later, after launching a fanzine of the same name, I had the opportunity to connect with the Dutch musician, producer, and critic Frans de Waard. It was he who personally handed me several records—including the iconic ‘Fallen Gods’ (Staalplaat, 1994)—at the headquarters of the legendary Staalplaat shop and record label in Amsterdam.
During that period, I also discovered artists sharing a similar sonic sensibility, such as Hybrids (Rapoon and Frans de Waard), Alio Die, Vidna Obmana, Muslimgauze, and O Yuki Conjugate. Their work profoundly reshaped my musical perspective, offering a masterful blend of primitive textures and experimental electronics.
Released on March 12, 2026, via the Italian label Unexplained Sounds Group, ‘Grain Of Light’ features eight compositions that delve into the profound depths of Indian ragas. By weaving a hypnotic tapestry of sitar, tabla, and flute with rhythmic loops, the album reveals soundscapes of vast, infinite scope.
This new album immerses us in a world of mystery and ethereal voices that fade into the distance, inducing a trance-like state where the imagination soars without bounds. In “A white wall,’ the processed flute follows a winding, endless path, while ‘A lost conversation’ showcases Rapoon’s signature sound through layers of hypnotic percussion.
In ‘Sunlight in dark places,’ the sitar emerges—an instrument Storey approaches non-traditionally, using it as a textural tool to shape meditative states. ‘Another possible way’ stands out for its evocative melodies, while ‘Remembered particles’ offers nuances closer to ambient music with classical structures. ‘A slow sea’ rests upon a vast ocean of drones that plunge into the depths with a fluid, enveloping ebb and flow. Finally, ‘Timeless’ closes the album with a seductive display of sitar, anchored by pronounced rhythmic pulses and lush ambient canvases.
Ultimately, listening to Rapoon is like standing on a mountaintop, gazing out over a vast, untouched landscape—an experience that overwhelms with its sheer immensity and beauty, evoking a profound, almost hypnotic calm.
