Robert Haigh
Robert Haigh | «Black Sarabande» | Unseen Worlds | 2020
Cuando Robert Haigh publicó el álbum «Black Sarabande» en 2020, lo hizo mediante el sello Unseen Worlds, conocido por resguardar visiones musicales muy personales y alejadas de los circuitos más comerciales. Este trabajo supuso el regreso de Haigh a un formato en el que predomina el piano, junto a arreglos electrónicos tratados con una delicadeza atmosférica.
Hay una estética minimalista en todo el disco, una sensibilidad que se vincula con la tradición ambient británica, pero más cercana a la introspección que al ornamento. Aquí, Haigh captura ese espíritu con composiciones sobrias, casi esqueléticas, pero a la vez profundamente melancólicas.
¿Cómo nació la idea de «Black Sarabande»?
Quería hacer un disco que resonara con la idea de pérdida y reminiscencia. El título proviene directamente de esa intención: una sarabanda negra, una danza lenta que evoca un estado de contemplación hacia lo ya ido.
¿Hay algún referente que haya guiado la dirección del sonido?
Más que mirar hacia otros músicos, busqué inspiración en paisajes y estados emocionales. Las colinas solitarias del norte de Inglaterra, con su vegetación marchita y cielos grises, influyeron directamente. También hay algo del cine de Tarkovsky en todo esto.
Las texturas del disco son muy ligeras, como si las piezas prácticamente flotaran.
Sí, el silencio juega un rol importante. La música surge desde el vacío, y quise que cada nota tuviera espacio para respirar. Es un enfoque casi meditativo, sin prisas.
«Black Sarabande» también marca una etapa de madurez en la trayectoria de Haigh, una carrera que ha cruzado estilos como el drum & bass bajo el alias Omni Trio, así como sus exploraciones más tempranas en el industrial y el experimentalismo con Nurse With Wound. Este álbum parece cerrar un ciclo, retornando al piano, al hogar sonoro.
Después de tanto explorar géneros distintos, ¿sientes que has vuelto a casa con este disco?
Definitivamente. El piano siempre ha sido mi punto de partida, incluso en mis días más electrónicos. Con «Black Sarabande» he decidido quedarme ahí, al menos por ahora.
«Black Sarabande» fue destacado por varios medios especializados como uno de los discos más sensibles y emotivos del año, recibiendo elogios por su cercanía emocional y su depuración estética. Un ejemplo de cómo menos puede ser profundamente más.
